El amor severo funciona

Herlindo Salinas Jr. había sido adicto a la heroína por 18 años. Su matrimonio se desintegró porque pasó prácticamente siete años completamente encarcelado. Y por último, sus padres le dijeron a Salinas de 35 años de edad que ya no podía vivir en la casa familiar de Bakersfield, California.

Salinas pasó los próximos tres meses sin un lugar donde vivir. Finalmente, en 1990, accedió a inscribirse en Desafío Juvenil y de Adultos, el programa de las AD para aquellos que luchan con problemas que dominan la totalidad de la vida. Sus posesiones consistían en ropas andrajosas que llevaba, una jeringa sucia en su bolsillo trasero, y un pañuelo manchado de sangre para ayudarle a disparar.

"Tenía un deseo de cambiar; quería estar limpio," dice Salinas, ahora de 63. "Sabía que mientras iba a Desafío Juvenil, ésta sería la última vez que pondría a mis padres en medio de este dolor."

Salinas se inscribió en Desafío Juvenil y nunca más se fue. Luego de graduarse del programa residencial, ha sido empleado de Desafío Juvenil por más de un cuarto de siglo. Desde el 2007, trabajó como director de dicho programa en las instalaciones del Condado de San Diego. Desafío Juvenil y de Adultos es una división de las misiones de los Estados Unidos.

Ciertamente la adicción a los opioides no han cedido desde que Salinas superó sus dificultades. De hecho, la crisis ha alcanzado proporciones epidémicas.

Salinas supervisa un centro de de inducción de 54 camas donde los residentes se quedan por cuatro meses. Aproximadamente uno de cada cinco clientes es hispano. Diversos factores impiden que muchos Latinos busquen tratamiento, incluyendo el miedo hacia los agentes (y, en caso de ser indocumentados, la deportación) de la ley; la incapacidad para entender inglés; y el machismo.

Durante años, Salinas, uno de siete hijos, se negó a buscar ayuda por causa de su orgullo. El énfasis de latinos en la cohesión familiar también impide que los adictos aún de mediana edad sean expulsados del nido familiar a las calles. Al padre de Herlindo, Herlindo Salinas Sr., no le importaba si su hijo salía a fiestas toda la noche— mientras él llegara al trabajo en los campos de cultivo al día siguiente, aunque estuviera con resaca.

Pero Elisa Salinas, madre de 60 años de Herlindo, ya había visto mucho y decidió poner un amor severo en práctica. La odisea de 16 años de su hijo en la adicción a la heroína realmente comenzó seis años antes con marihuana y alcohol cuando tenía 12.

"Mi mamá finalmente me dijo a los 35 que ya no podía quedarme en casa", recuerda Salinas. "Le tomó mucho valor hacer eso".

Las clases en el centro de Desafío Juvenil en San Diego son en inglés, aunque los estudiantes tienen acceso a los libros en español. Los miembros del personal bilingüe, incluyendo Salinas, actúan como intérpretes para los clientes que no toman lecciones en inglés. Los recién llegados aún suelen ser adictos. Salinas puede entender eso.

Él tuvo sobredosis las primeras dos veces que consumió heroína, luego que un adicto empedernido le inyectara. La dependencia crecía hasta el punto que robaba casas a fin de obtener fondos para la droga. La policía lo arrestó varias veces.

Cuando salió, incluso antes de volver a casa, Salinas se conectaba con un traficante que le preparaba una nueva porción de heroína.

Elisa le decía repetidas veces a su hijo que ella oraba por él, y que su situación iba a cambiar algún día. Poco después de que comenzó el programa Desafío Juvenil, Salinas entregó su vida a Jesús como su Salvador.

Stan Steward, un agente de policía de San Diego que se hizo amigo de Salinas, lo invitó a dar su testimonio en un estudio bíblico después de su graduación. Mientras Salinas miraba a una mujer llamada Joyce Schoolcraft en la multitud, él inmediatamente sintió que el Señor le decía que ella se convertiría en su esposa. Sin saberlo, Joyce escucharía el mismo mensaje simultáneamente.

"Estaba contenta siendo soltera y no estaba interesada en casarme", recuerda Joyce. «Pero a pesar de que nunca había conocido a Herlindo, sentí que el Señor me dijo que me casara con él».

Seis meses más tarde se casaron, y teniendo a Steward, quien pasaría a unirse a un equipo de alcance misionero de las AD en Eurasia, como padrino de bodas. Herlindo y Joyce han estado casados desde 1995.

Irónicamente, Joyce trabajaba en la unidad de narcóticos del Departamento de Policía de San Diego cuando se casaron. Muchos compañeros de trabajo, amigos y miembros de la familia no entendían por qué se casaría con un ex delincuente. Pero Joyce sabía que las disciplinas que Herlindo había aprendido en Desafío Juvenil fortalecería la fe de él. Y su pasado ahora ayuda a los estudiantes actuales a verse reflejados en él durante la consejería personal.

"Su pasión es ayudar a las personas con un turbulento pasado, dándoles tres, cuatro o cinco oportunidades," dice Joyce, 56. "Herlindo no tendría el mismo impacto sin su trasfondo personal".

Herlindo es ahora un ministro ordenado y ha servido en la Junta directiva de la Iglesia City Viewen San Diego.

En 2016, Herlindo contrajo cáncer de hígado después de luchar contra la Hepatitis C. Después de una espera de seis meses en una lista de trasplantes, Herlindo recibió un hígado nuevo. Sus dos hermanos más jóvenes, que también fueron adictos a la heroína, murieron de cáncer al hígado.





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